La restauración de edificios es un tema que afecta tanto a grandes como a pequeños propietarios. Todos las construcciones tienen una vida útil más o menos limitada por la calidad de los materiales y su adecuación al uso, con mayor o menor resistencia frente al desgaste de todo tipo de agentes. Sobre su estabilidad y durabilidad también influyen las condiciones en que se ejecutó. Por ello es necesario realizar tareas de rehabilitación, restauración y mantenimiento de edificios.

Para empezar, vamos a ver en que consiste la restauración de edificios, y tipos de rehabilitaciones.

La rehabilitación abarca todas las actividades constructivas necesarias para el mantenimiento y mejora de:

rehabilitar edificios

  • Estabilidad y riesgo en la conservación de un inmueble: Edificios que presentan graves deterioros en la fachada con riesgo de desprendimientos o necesidad de recalzado de muros y cimientos.

  • Instalaciones: En muchas ocasiones, hay instalaciones que se han quedado desfasas para su uso actual, y que además incumplen la normativa vigente, como pueden ser antiguas instalaciones eléctricas que no se adaptan ya al reglamento de baja tensión, haciendo necesaria una renovación que se incluye dentro de las rehabilitaciones parciales de edificios.

  • Accesibilidad: Se trata de actuaciones para la mejora de accesos en fincas, instalación de sistemas de elevación, ascensores, y rampas que faciliten el tránsito desde el exterior e interior a las personas con movilidad reducida.

  • Eficiencia y ahorro energético: Mediante la instalación de todo tipo de sistemas para conseguir estanqueidad, ahorrando consumo de energía, tales como la instalación de paneles aislantes que protegen tanto del calor, cómo del frío, o sistemas de cerramiento más herméticos, que se denominan rehabilitaciones energéticas, dentro de las rehabilitaciones parciales o totales de edificios.

  • Habitabilidad de zonas comunes de edificios, y viviendas: Que se consigue mediante la reestructuración de espacios para conseguir dimensiones más adecuadas a su uso, y mejorar aspectos necesarios como la disposición de luz natural.
 
  • La rehabilitación de edificios puede ser parcial o integral, dependiendo de si afecta o no al total de la edificación y de las instalaciones. 
 
  • Se considera rehabilitación integral de edificios, si hay que intervenir en refuerzos generales de estructura o cimentación, reparación o reposición de cubiertas, cerramientos, fachadas, y revestimientos interiores, sistemas de elevación, etc. También en redes de agua y desagüe, instalaciones eléctricas, contraincendios.